¿Qué es la homofobia interiorizada?

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Muchos de los pacientes a los que acompaño en psicoterapia aseguran tener homofobia interiorizada porque sienten miedo, vergüenza o culpa al visibilizarse en determinadas situaciones (cuando van de la mano con su pareja por la calle, si se habla sobre homosexualidad en entornos laborales/académicos en los que aún no han salido del armario, si van acompañados de un amigo gay “visible”… Pero, ¿qué es realmente la homofobia interiorizada?

Hoy os cuente un poquito más sobre qué es la homofobia interiorizada.

De forma resumida, diríamos que la homofobia interiorizada es la presencia de homofobia dentro de una persona homosexual y que, en muchas ocasiones, se trata de un proceso inconsciente que actúa sobre la imagen que tenemos de nosotros mismos y el mundo.

Si fuésemos un poquito más allá, veríamos que la homofobia interiorizada se relaciona con:

  • Aversión hacia los propios sentimientos y conductas homosexuales.
  • Actitud de rechazo o discriminación hacia otras personas homosexuales. Por ejemplo: la plumofobia.
  • Sentir ansiedad, miedo o vergüenza cuando la propia homosexualidad se hace visible. Por ejemplo: darle la mano o un beso en público a tu pareja.
  • Miedo a todo el estigma asociado con ser homosexual.
  • Haber integrado todos los esquemas mentales y estereotipos sociales que denigran la homosexualidad. Por ejemplo: t”odos los gais son promiscuos”.
  • Actitud hostil hacia los valores que integran la cultura LGTBI+.

La homofobia interiorizada es algo muy frecuente entre las personas homosexuales y todos experimentamos diferentes grados de homofobia interiorizada a lo largo de nuestra historia de vida. Esto tiene sentido teniendo en cuenta el contexto social en el que hemos vivido: “ser homosexual es algo malo que nos expone a nosotros y nuestro entorno a vivir situaciones desagradables”.

Yo, para explicarlo a mis pacientes, suelo ejemplificarlo con las emociones: si cada vez que expresamos una emoción concreta, la persona que está a nuestro lado nos devuelve con su cara cierto rechazo, interiorizamos ese rechazo y lo relacionaremos con esa emoción. Imaginemos ahora que no es una emoción sino nuestra orientación sexoafectiva. Si percibimos o vemos que la posibilidad de hacer visible esa parte de nosotros genera preocupación, vergüenza o, en el peor de los casos, rechazo, empezaremos nosotros mismos también a rechazarla o a sentir culpa, preocupación o vergüenza al hacerla pública.

Con todo esto, tiene sentido que la presencia de homofobia interiorizada se haya relacionado en las investigaciones científicas con una mayor vulnerabilidad a presentar problemas de salud mental. Por lo tanto, es importante que podamos trabajar en ello. A veces, no será un trayecto fácil, pero merece la pena.

Recuerda: Mirar el interior la mochila que cargamos derivada de la vivencia de nuestra homosexualidad y otros aspectos de nuestra historia se sostiene mejor si lo haces en compañía de un profesional.